Filariosis en perros y gatos: síntomas, diagnóstico, tratamiento y prevención

Cuando hablamos de filariosis nos referimos a la infección cardiorrespiratoria que pueden sufrir los perros y los gatos (siendo en estos últimos menos frecuente), causada por el parásito Dirofilaria immitis, llamado comunmente el verme o gusano del corazón.

Este parásito es transmitido por unos mosquitos (culícidos, estando implicado el mosquito tigre en la transmisión, el cual está cada vez más presente).

Dirofilaria immitis es endémica/hiperendémica en algunas áreas geográficas de España, incluyendo las Islas Canarias, Portugal, el sur de Francia, el sur de Suiza, norte y Centro de Italia, la costa adriática desde Italia hasta Grecia, la República Checa, Eslovenia, Rumanía y Bulgaria. 

La prevalencia en gatos es muy baja ya que es un hospedador posible pero no el ideal para estos vermes. No obstante, ya está empezando a detectarse algún caso en España, por tanto en las zonas endémicas sería interesante empezar a tomar precauciones si hay posibilidad de que nuestro gato sea picado por este mosquito transmisor.

 

Signos clínicos de la dirofilariosis o enfermedad del gusano del corazón

Los vermes del corazón se encuentran en las arterias pulmonares de los perros infectados, y, ocasionalmente se han descrito en el ventrículo derecho del corazón y en los grandes vasos adyacentes (como son las venas cava craneal y caudal). 

Su localización es importante para entender los signos clínicos que pueden producir, y estos suelen producirse de manera crónica (no mostrando signos iniciales, pudiendo pasar años hasta que se presente algún signo de que tenemos esta enfermedad).

Entre los signos más comunes podemos encontrar:

  • Tos crónica
  • Disnea (dificultad respiratoria)
  • Síncopes (desmayos) después de una actividad física intensa
  • Si se produjese insuficiencia cardiaca congestiva se manifestaría por ascitis, edema vascular, anorexia, pérdida de peso y deshidratación

En los gatos también pueden encontrarse en esta localización, aunque suelen tener pocos parásitos adultos alojados en el corazón. 

Muchos gatos no presentan signos clínicos hasta mucho después de la infección. 

En los gatos se puede resolver el proceso por autocuración debido a la muerte natural de los parásitos o bien pueden mostrar síndromes respiratorios agudos como tos, disnea o hemoptisis y vómitos. 

La muerte súbita en gatos infectados, aparentemente sanos, no es infrecuente a causa de la infección.

 

¿Cómo se diagnóstico de la filariosis?

Normalmente el diagnóstico se hace mediante un frotis sanguíneo (para detectar las llamadas microfilarias) y un test de antígeno (para detectar las formas adultas de los parásitos). 

Además, será importante la realización de una ecocardiografía, en la que pueden verse adultos en el corazón, y para valorar la afectación que puede estar produciéndose a nivel cardiaco por la presencia de los parásitos adultos en su interior.

 

¿Cuál es el tratamiento de la dirofilariosis?

Para eliminar a los vermes adultos en los perros necesitaremos usar un fármaco llamado melarsomina, que se coloca en la clínica, siendo dos inyecciones separadas por dos meses.

El problema de este compuesto es que como efecto secundario podría producir un tromboembolismo pulmonar, muy peligroso para nuestro perrito, por tanto habrá que tomar medidas para controlar este riesgo lo mejor posible (con la administración de ciertos fármacos y con un reposo pautado por el veterinario).

En caso de que este tratamiento no sea recomendable porque el perro no tolera bien el fármaco indicado, se planteará la administración mensual de un antiparasitario concreto que nos ayudará a reducir la cantidad de gusanos adultos, y tendrá que ir acompañado de una reducción del ejercicio físico del perrito para evitar efectos secundarios que también podrían producirse al eliminar muchos parásitos de golpe.

La duración de este tratamiento suele estar entre los 6 y los 12 meses, haciéndose las revisiones periódicas correspondientes en este tiempo.

Además, habrá que hacer un tratamiento de la bacteria llamada Wolbachia, una bacteria que vive en simbiosis con la Dirofilaria immitis, y que si la eliminamos podremos matar a esos parásitos adultos que la necesitan para supervivencia.

En los gatos, trataremos también esta bacteria mencionada en el párrafo anterior y también usaremos una desparasitación especial, no usando en este caso la melarsomina.

 

¿Cómo prevenirla?

Tenemos varias estrategias para realizar la prevención lo mejor posible: 

-Desparasitación externa: tenemos ciertas desparasitaciones que, administradas de la manera conveniente según el tiempo que se vaya a estar en la zona de riesgo, también nos protegen al perro de la enfermedad de los gusanos adultos. Si vas a viajar a estas zonas costeras endémicas tienes que consultar a tu veterinario para que te ofrezca la mejor prevención posible.

-Vacunación: existe un fármaco inyectable, que se puede usar en perros a partir de los 6 meses y que protegería durante los 6 meses siguientes de la enfermedad causada por los vermes adultos. En nuestra zona la protección debería empezar en mayo y terminar a finales de noviembre. 

Como habéis podido leer, se trata de una enfermedad que, a pesar de no ser súper frecuente, sí que es grave y complicado su tratamiento, y por desgracia cada vez aumenta más el número de casos.  

Por tanto lo mejor que podemos hacer es prevenirla, y en The Cat’s Smile te indicaremos la mejor manera de hacerlo según tu caso.

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